Ya Nunca

Recuerdo meterme en tu boca

como si de la de un lobo se tratase

y morderte las penas, bailarte los miedos,

y sacar de ti al animal que llevabas dentro, para domarlo.

Recuerdo cuando decías que la felicidad eran mis dedos acariciando tu espalda,

mi lengua desdibujando tu pasado.

Suplicabas a mi pelo que se hiciera benda en tus ojos,

que se arremolinase en tu ombligo

y desatara todas las risas que te habían robado.

Y yo hacía lo que podía,

procurando ser bálsamo para tus heridas,

tu cura, la mía.

Tú sabías que estaba rota,

pero me reconstruí para ser la pieza que faltaba en tu rompecabezas,

aunque nunca hiciste uso de ella, sí de mí.

Habría encajado, sabes que lo habría hecho,

pues me hice e tu medida pero buscabas más, sin saber qué.

Y ahora,

ahora quieres que te cosa los miedos a mi sonrisa,

ahora pides que vuelvan mis ruinas a ser tu guarida,

mi caos a salvarte la vida.

Ahora que te ahogas en tus mentiras,

ahora que ya no das con la salida pretendes que yo sea tu guía.

No, ahora no, ya nunca.

Yo ya tengo un lugar al que ira resguardarme de tu boca,

y ese lugar soy yo y ahora eres tú,

el que no encaja en este rompecabezas.

Brotamos.

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Porque hacemos uno y brotamos dos.

Nos quiero.

Con tus más y con mis menos.

La suma es perfecta y el resultado exacto.

Nuestra Bandera

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Que aunque se haga cuesta arriba subamos juntos y en las bajadas nos lancemos de la mano.

Que disfrutemos del camino en todos sus picos y de las vistas en el trayecto.

Que de noche brillen nuestros ojos en una misma dirección y aunque esté nublado avancemos a tientas, pero seguros.

Que nos sople el viento a favor y volemos, que hinquemos nuestras fuerzas si nos vuelve a la contra, que así también podemos.

Que seamos agua el uno para el otro, que siempre ataca la sed y a besos sobreviviremos.

Dónde hay que firmar que yo firmo, para vivirnos esta vida y quién sabe cuántas más.

Yo me apunto a escalar contigo todas las cumbres.

Firma.

Y que ondee nuestra bandera en cada cima.

 

Instagram @fernareda

Te pido

Te pido que me guardes tus noches,
para cantarte al oído mientras duermes,
que aunque cierres los ojos todo sigue.

Que mi sonrisa esperará impaciente verte despertar, para lanzarse a tu boca sin paracaídas.

Te pido que me guardes todos y cada uno de tus lunares,
que quiero llevarlos conmigo, en mis bolsillos,
para llenar de estrellas mis noches cuando tu me faltes, que aún estando lejos
veamos brillar el mismo cielo y no necesitemos pedir un deseo,
no necesitemos estrellas fugaces,
que tú y yo ya somos eternos.

Te pido que me guardes las notas de tu risa
y que hagas con ellas una cajita de música,
que suene cada vez que me quede sin voz
y que baile la tristeza.

Te pido que me guardes la luz que hay en tus ojos cuando me miras,
la ilusión que habita tus pupilas.

Que me guardes un pedacito de tu piel
para abrigar las heridas
y encender mis sentidos con tu olor.

Te pido que me guardes el fuego de tus labios,
para que mi lengua sobreviva al invierno.

Te pido por último que te quedes así,
aquí,
toda una vida.

Que si te atreves a vivirla conmigo,
prometo guardarte mis noches y acariciar tu espalda mientras duermes,
hacer un mapa con mis dedos sobre tus lunares.

Prometo hacer de tu risa nuestra melodía,
bailar contigo las penas
y llorar las alegrías.

Prometo abrazar tu boca con la mía,
y enseñarte cada día,
que la felicidad,
es la sombra de tu mano sosteniendo la mía.

Viento

Si el viento se hubiera llevado consigo todos nuestros fracasos y nos hubiera dejado en calma para poder abrazarnos sin reproches…
Pero trajo consigo tormentas eléctricas, prendiendo fuego a las ganas, reduciéndolas a cenizas.
Dónde quedamos ahora tú y yo, que hemos llovido tanto que ya no nos calamos.
Que hemos dejado que diluvie sobre nosotros y que nos hemos hecho mar, incierto.
Que escuece la sal en las heridas que no quisimos cerrar.
Que ni tan siquiera somos cicatriz, que no somos ni el recuerdo de lo que un día quisimos ser.
Que nos hemos acostumbrado a dormir a golpes entre las olas que rompen a nuestras espaldas, sin sentir(las).
Dónde nos hemos abandonado, olvidado la vida en bolsillos mojados.
No nos quedan fuerzas, no nos quedan ganas.
Hemos cortado las alas que nos regalamos bajo aquel árbol,
¿recuerdas?
Esas que nos iban a llevar tan lejos,
esas que fueron libertad y que hoy, rotas,
nos encadenan el corazón a la roca que se desgasta con el oleaje de sentimientos de culpa nunca escritos.
Si el viento se hubiera llevado consigo todos nuestros fracasos,
si nos hubiéramos agarrado a los latidos que nos unían,
habríamos ganado… pero quisimos perder…

…y nos perdimos…

Betirako

 

Kanta dezagun gure istorioa,

izan ez zen hori,

izan ezean ere bada eta, bai zurea, bai nirea.

Izan zirenak kantatuko ditugu; zure ilusioak, nire beldurrak, zure zalantzak, nire desirak…

Zergatik esan istoriorik izan ez genuela? Ez al da ba izan ez izana bera istorio paregabea?

Gure zauriek ezagutu zuten elkar lehenik,

ondoren zu eta ni,

bihotz hautsiak konpondu nahiean askatu genituen giltzapean gordeak genituen sentimendu eta desirak.

Eta zein polita zure begien dir-dir hura, nire irribarrean galtzen zen momentuan.

Nire begietan berpiztu zenuen joana zen bizi-poza eta zure ahoan nik zurea.

Ondo egiten genuen, horretarako jaioak bagina bezala, elkarri oparitzen genizkion emozioz beteriko isil uneak, jakin ezazu inoiz baino gehiago maitatu dudala isisltasuna, zure alboan.

Beldurrak beti beldur, ate joka etorri zitzaizkigun nora ote gindoazen galdezka, eta gure zalantzek argi gorriak piztu zituzten, gure ilusio eta desirak labo batera utziz.

Indarrik ez genuen izan, edo ez genekien nondik atera.

Gure esku ahulduek ezin izan zituzten bihotz hautsi horiek gehiagoan eutsi eta…amaiera…

Amaierak besarkatu gintuen, malkoz beterik.

“Sentitzen dut” zure begietan…

“Eskerrik asko” nire ezpainetan…

“Betirako” gure bihotz zati bakoitzean…

…betirako…

Zure urdinaren barrena.

Itsaoko olatuek nire oin biluziak laztantzen duten moduan laztantzen dute zure begirada garbiek. 
Baina beldur naiz. 
Zure urdinaren barrena eramaten uzten banaiz ez baitakit zer espero dezakedan itsaso zabal horretan. 
Noraezean ibiliko ote naizen ekaitzaren menpe, ala nire gorputza zure fereken dantzan lokartuko den, 

guzti hau amets bat balitz bezala, 

kolorez jantzitako zeru baten azpian.

Ruinas

Se vistió todas las penas y salió decidida a quitárselas una a una frente a él, él que aún no la había visto desnuda.
Ella estaba llena de cicatrices y esperaba que él supiera acariciar al menos una de ellas, con las yemas de sus dedos, con las suavidad de sus labios… Quería enredarse en la curvatura de sus ojos que sonreían casi tanto o más bonito que esa boca que invitaba a quedarse a vivir en ella.
Cómo decirle; “estoy rota” sin que huyera como tantos lo habían hecho…
Hay quien aún se asusta ante la delicadeza… si supieran la belleza que albergan las ruinas…